(ver anterior)

Día 3: Una larga jornada. Para mis compañeros es una extensión del día dos.

Nos despertamos a las 1:50, a las 2 am servirían el desayuno, mis compañeros no durmieron nada por la ansiedad del ascenso, en cambio mis canas me dieron algo de tranquilidad, los cobertores de pluma del refugio Gouter se sienten muy bien.

Un desayuno rápido y ligero, luego bajamos al salón de entrada a vestirnos (éramos pocos y se sentía congestionado, en temporada alta debe ser una locura equiparse allí), a las 3 am estamos listo, la noche esta despejada, el viento calmo, condiciones perfectas, los ánimos se fortalecen, sentimos que podemos lograrlo!

Euforia

Salimos del refugio, tomamos la arista que empieza a subir, la nieve esta firme y avanzamos a buen ritmo, a la par con nosotros van unos franceses con skies, nos adelantan y los adelantamos, todo un show de luces en medio de la oscuridad, en aquel ambiente gélido, calmo y místico. A lo lejos en la arista Bionassay vemos dos luces aproximándose a nuestro encuentro. 

Luces de las cordadas
Luces de las cordadas danzando en la oscuridad © Edgar Moya / Traveler Adventure

A paso constante avanzamos, poco a poco el terreno comienza a inclinarse y la nieve se torna más blanda. Aún sin recibir el primer rayo de sol, los pasos se hacen más hondos y nuestro ritmo desciende, a lo largo vemos como los esquiadores se empiezan a alejar ( de verdad necesitamos aprender a esquiar), en la segunda hora de caminata el ritmo cae bastante, ya para la tercera hora la nieve llega a las rodillas.

Domo de Gouter

Cada uno en su mente esta quebrado moralmente, leyendo miradas y gestos, orgullosos ninguno se rinde pero en silencio todos esperan que alguno se manifieste.  Estamos atacando el domo de Gouter, físicamente aún hay energías, la explanada donde se encuentra Vallot está próxima, sin embargo con los primero claros del amanecer, supimos que la montaña esta vez nos diría que no! pues la tormenta que esperada se había adelantado a la cita.  Observamos los relojes, altímetros y al unísono y sin discutirlo decidimos abandonar.

Afrontando la retirada
Afrontando la retirada © Edgar Moya / Traveler Adventure

Podíamos seguir ascendiendo sin duda alguna, creía en el fondo de mi corazón que podíamos alcanzar la cumbre, pero también estaba seguro de que no bajaríamos vivos de allí. En cuanto llegase la tormenta, en cuanto el sol ablándase aún más la nieve, las condiciones se harían muy peligrosas. Nos echamos sobre la nieve y nos tomamos un instante para meditar, grabar en nuestra mente todo eso que nos rodeaba, las personas con las cuales estábamos, el esfuerzo y sacrificio realizado, lo cerca de la cumbre y lo difícil del retorno (tanto por el sabor amargo como por lo difícil en verdad que se nos tornaba el regreso).

Media Vuelta

Nada más empezar a descender la tormenta llega, bajamos a buen paso, entre viento blanco y fuertes ráfagas de viento (no imagino estar con ese viento la arista de Les Bosses o peor aún aquel par de luces que se aproximaban por Bionassay), las huellas en la nieve se han borrado, pero nos orientamos bien, bajamos a paso firme y en un rato estamos en el Refugio nuevamente.

Queremos dormir, pero nos informan que la hora para entregar las habitaciones ha llegado, y no queremos volver a pagar otra noche. Desde la ventana vemos como el viento azota la montaña, una sola cortina blanca cubre todo el horizonte, el pronóstico para los siguientes 3 días es el mismo, así que no tiene sentido insistir, decidimos bajar. Esperaremos a que el viento se calmase para hacerlo, volver a enfrentar la arista Gouter en esas condiciones no sería agradable, y mucho menos de bajada cuando hay que estar mas concentrados.

Un pensamiento acompaña a todos los miembros del equipo, ¿habremos luchado suficiente?¿ Nos rendimos muy pronto?, ¿Si hubiésemos sido más valientes a donde estaríamos?, dudas naturales cuando pones tu seguridad por delante de la ambición de una cumbre, dudas que te acompañaran un buen rato.

Salida del refugio

La tormenta disminuye, y nos alistamos para salir, allí escuchamos al helicóptero, se lleva del refugio a un montañista que no estaba en condiciones para bajar, y deja a dos rescatistas, hay montañistas atrapados en la montaña y han pedido auxilio por radio. En ese instante, todas nuestras dudas sobre el momento de desistir desaparecen, la retirada era lo correcto y entonces no dejas de pensar en las caras de las personas que pueden estár atrapadas arriba, las has visto los últimos días, has hablado con ellos, son con quienes compartiste la cena la noche anterior, ahora no la deben estar pasando nada bien.

Nos vestimos con todo, como si fuésemos a cumbre, pero esta vez para descender, con lo malo del clima no queremos que nos atrape nuevamente en Gouter mal equipados. Al llegar al refugio viejo, donde empieza el descenso por las vías ferrata, estamos muy asustados, la bajada esta super nevada y se ve muy peligrosa, nos encordamos y bajamos anclados a los cables haciendo una progresión en ensamble.

Descenso por la arista Gouter

De repente,  los cables se acaban y quedamos casi es shock, ¿ Como c**o hacemos ahora?, optamos primero por un rapel, pero nos damos cuenta que a ese ritmo no terminaríamos nunca, entonces empezamos a hacer una destrepada, a ratos de cara a la montaña, otros de cara al valle, ya no vamos encordados, seria imposible proteger la caída de alguno de nosotros, cada uno va a su riesgo, tratando de ir muy concentrados. A ratos me desconcentro, y con los suecos que se forman en mis crampones caigo y deslizo, 2 0 3 veces corrí peligro, mis compañeros me observan con impotencia, estan a dos o tres metros de distancia y no hay tiempo ni pueden hacer nada por detenerme, por suerte pude aguantarme y estar escribiendo ahora.

descenso por la arista gouter
Difícil destrepada por la arista gouter, nótese las lineas auxiliares al inicio © Edgar Moya / Traveler Adventure

En poco tiempo nos sobrepasan los rescatistas (ya habían hecho su trabajo), caminan como si de un paseo por el parque se tratase, seguros y rápidos descienden, se salen de la arista y se van por la bolera, enterrados hasta la cintura en la nieve, por desconocimiento no le seguimos los pasos, hubiese sido la mejor opción.

Tete Rousse

Finalmente llegamos a Tete Rousse, allí debatimos si seguir rumbo a Chamonix o quedarnos, tomamos la opción de los flojos, nos quedaremos a descansar allí, la bajada de la arista nos ha dejado los nervios desechos, sin embargo al día siguiente nos dimos cuenta que fácilmente podríamos haber continuado al menos hasta nuestro primer refugio Des Rognes y así ahorrarnos algo de dinero. A fin de cuentas Tete no es tan cómodo como Gouter.

Como dato, a pesar que el refugio de Tete está 600 metros más abajo que Gouter, es mucho más frío y los sacos de dormir si son necesarios aquí. Click aquí para reservar.

Día 4: Un último tramo por superar antes de Chamonix.

Nos despertamos sin apuros, en teoría sería el día más sencillo de la expedición, tomamos el desayuno y a bajaaar…

Optamos bajar por la rampa que habíamos evitado en la subida (la que tenía un rastro de avalancha) íbamos como un tren sin frenos, a toda velocidad, hundiéndonos en la nieve hasta las rodillas, rápidamente llegamos a Nido de Águila, nos metemos por el túnel y al salir del él, nos encontramos con las rampas de nieve sobre las vías, esas donde los errores pueden costar muy caro.

Rampas sobre las vías del tren

El primero en pasar es Pedro, de repente se resbala y cae, por suerte hay tierra bajos sus pies, paso seguido Edgar se resbala un poco más alto y cae más fuerte, sobre tierra también, de inmediato, mis piernas empiezan a temblar, me doy media vuelta, regreso por el túnel y escojo otro paso.

rampas de nieve
Rampas de nieve sobre las vías del tren © Edgar Moya / Traveler Adventure

Quedan algunos pasos más de riesgo, y como estábamos relajados ya con la bajada, toca volverse a ponerse en línea, concentrados 1 o 2 pasos más. De pronto vemos una retroexcavadora que viene limpiando las vías del tren, al llegar a ellas se acaban los riesgos, celebramos aliviados, de ahora en adelante full relax, no mas rampas de nieve y seguimos por las vías del tren hasta Bellevue. Giramos a la derecha, pasamos por debajo de las telesillas, y de allí el camino va rumbo a Les Houches. Es un camino que transcurre entre el bosque y está muy bien señalizado.

Nuestra esencia

Ya ahora reímos de nuestros miedos, nuestras torpezas cometidas y las virtudes que nos llevaron adelante en este viaje. Hicimos una cronología desde nuestros inicios en este deporte, cuando por allá al otro lado del mundo soñabamos con alcanzar las colinas que rodean nuestra ciudad, nuestra meta era pasarla bien en medio de la naturaleza con un gran atardecer sobre nuestro parque nacional Mochima.   He aquí la esencia por la cual vamos a las montañas, buscando siempre nuevos retos, somos simples coleccionistas de memorias y buenos momentos.  Nuestros debates se centran ahora en el tipo de cerveza que vamos a elegir para celebrar.

Equipo traveler adventure en Mont Blanc
Equipo traveler adventure en Mont Blanc (De izq a der: Jose Javier Llovera, Pedro Gonzales y Edgar Moya) © Edgar Moya / Traveler Adventure

 

Una nota especial, en el ascenso nos encontramos un Vasco, que a sus 73 años iba por su tercer intento del Mont Blanc. Todos pensamos, ojala a esa edad estemos igual de duro que ese señor.

Por cierto, todos los que suben llevan raquetas de nieve. Ya se ha corrido el rumor en Chamonix del mal estado de la nieve.

 

Resumen

Día 1:
  • Tomamos un taxi desde Chamonix a “Col de Voza”
  • Col de Voza rumbo a Tete Rousse, por las condiciones de la nieve paramos en Des Rougnes.
  • Fue necesario el uso de botas rígidas y crampones desde la cota 2150
  • Sobre las vías del tren existieron pasos expuestos.
Día 2:
  • Des Rouges hacia Tete por la arista, evitando la garganta que sube directamente a menos que te sientas muy fuerte. Ir con precaución pues hay pasos expuestos.
  • En Tete es posible cocinar si se pide la autorización para ello.
  • La bolera en Invierno no presenta mayor peligro.
  • La Arista de Gouter nevada se torna peligrosa y expuesta, subir con precaución.
Día 3:
  • Salimos a la cumbre, pero la nieve estaba demasiado blanda. Había pronostico de tormenta a partir de las 8 am.
  • El descenso lo hicimos con viento blanco y con ráfagas muy fuertes, indispensable orientarse bien y tener mascaras o Googles.
  • El descenso por la Arista Gouter se sintió muy peligroso. Con la nieve muy floja es indispensable crampones con buenos antisuecos.
  • Dormimos en Tete, aunque hubiésemos podido continuar rumbo a Chamonix
Día 4:
  • Salimos de Tete a Chamonix, una bajada sabrosa quitando los pasos nevados de las vías del tren.
  • En Bellevue nos desviamos hacia la derecha. Pasando por debajo de las telesillas se encuentra el camino que va a Les Houches.
  • Camino muy bien señalizado y muy bonito.

 

One thought to “Mont Blanc en Primavera: Abandono en el Domo de Gouter”

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